¿EL LÍDER NACE O SE HACE?: LIDERAZGO








Coloquialmente, un líder, es conocido como aquel que ejerce influencia social dentro de un grupo. Sin grupo, no hay líder, pues una de las funciones del mismo es tener la capacidad de persuadir a un conjunto de personas, independientemente del grupo que se trate. Ahora bien; ¿Cómo define la Psicología Social este término? ¿Qué función psicológica ejerce? ¿Hay distintos tipos de líderes? Y ¿Qué relación tienen con el poder y la autoridad? Varios autores y diferentes teorías, nos dan algunas respuestas.

La definición de liderazgo y líder ha sido definida de diferentes maneras por unos y por otros, pero los puntos en común de estas definiciones destacan en que  el liderazgo se considera como una función de grupo y que implica un proceso de influencia entre un líder y sus seguidores. Una apreciación completa sería la de Cartwright y Zander (1972) que postula que el liderazgo “consiste en acciones por parte de los miembros que ayudan a determinar las metas del grupo, a hacer que el grupo se mueva hacia esas meta, a mejorar la calidad de las interacciones entre los miembros, a desarrollar la cohesión de grupo y a facilitarle recursos. Estas acciones pueden ser desarrolladas por un miembro del grupo o por varios”.

Por otra parte, estaremos de acuerdo en que existen muchos y diferentes tipos de grupos, por lo que ciertamente habrá distintos tipos de líderes y liderazgos. Para marcar una línea divisoria y sobre todo por lo que respecta al ámbito de las organizaciones podemos diferenciar entre dos  tipos de liderazgo importantes. Estos son; el formal y el informal o emergente. El formal representaría una figura directiva o de supervisión (manager) y estaría ligada a una influencia unidireccional. (el supervisor premia o castiga a los subordinados en función de resultados), mientras que el emergente representaría un proceso de influencia recíproca (Hunt, 1984). Sin embargo, esta distinción, que a simple vista parece clara, ha creado confusión entre distintos psicólogos sociales. Algunas de estas distinciones apuntan en que a pesar de que son dos tipos diferentes de liderazgo no hay diferencias en cuanto a las conductas de influencia que ejerce el líder (Morales, 1985). Otra opinión es la de Carter et al (1972), quienes postularon que los líderes que surgen en grupos sin liderazgo son más dominantes y agresivos que aquellos que son elegidos.

No menos importante, es la relación entre el  liderazgo y el poder. Sea de una forma primitiva (coacción) o de una manera más evolucionada y democrática, el proceso de influencia en los demás, que  da el  liderazgo, está estrechamente vinculada con el poder. En este sentido, aquí hay dos líneas relevantes a destacar. En primer lugar Napier y Gershenfeld (1987) defienden la idea de que “una persona tiene el poder, sobre aquellos que se lo permiten tener”. En segundo lugar, la aportación de Brown (1988) considera  que los miembros del grupo también tienen cierta autoridad y que pueden incluso controlar al líder y a otros miembros. Estos estudios nos indican que no podemos sacar una normal general pero me parece interesante mencionar la  clasificación que hace este último autor citado, sobre la relación entre psicología y liderazgo.

¿El líder nace o se hace? Los cuatro enfoques de Brown(1988)

Enfoque personalista: este enfoque ha sido el más defendido por los psicólogos sociales, según apunta Ovejero, 1988. En él se da la importancia a las características personales en determinación del rol del líder, pero aunque haya muchos estudios al respecto, no se puede afirmar que por el hecho de que un individuo reúna características concretas para ejercer el liderazgo, se pueda predecir con éxito su rol. De las muchas investigaciones realizadas, destaco las de Stogdill (1984) quien apuntó que las características más relevantes de un líder son las de; inteligencia (fluidez verbal), sociabilidad (confiabilidad, popularidad…) y las referentes a las características motivacionales (creatividad y tenacidad). Con esta y otras aportaciones Brown concluyó que la influencia  del líder en el grupo favorece la distinción, estimulación y estabilidad del mismo.

    Enfoque situacional: este enfoque se opone al primero, subrayando la importancia de la situación en la configuración y determinación del rol del líder. Esto es; cuando no hay un líder asignado, acaba surgiendo uno, ya sea para liderar la estructura de las tareas o para hacer de portavoz, pero surge, por lo que aquí se da importancia a la tarea y a la situación. Desde esta visión, también hay grandes aportaciones, que no mencionaré por su extensión. Sí citar, que desde el enfoque personalista, se critica esta postura, argumentando que aunque la situación sea importante y determinante, la naturaleza del líder es la que destaca.

Enfoque conductual: este enfoque, se centra en la conducta del líder, oponiéndose a las dos primeras. A finales de los años treinta, un extenso estudio llevado a cabo por Lewin et al, causó una notable influencia sobre la psicología del liderazgo. Dicho estudió se centró en analizar el estilo de liderazgo en función del nivel de agresividad por una parte, y el estilo de liderazgo y la productividad, por otra. Los resultados, no se libraron de críticas, diferentes opiniones y nuevas aportaciones. En líneas generales podemos concluir que la agresividad va relacionada con un estilo autocrático. También se observó mayor dependencia del líder. Cosa que no sucedía en los grupos democráticos. Por lo que concierne a la productividad, se observaron diferencias significativas en cuanto la presencia o no del líder a la hora de trabajar y si el líder era democrático o autocrático. En un estilo democrático y con el líder presente la productividad era de un 50% frente al 46% en su ausencia. En un estilo autocrático este porcentaje cae hasta el 16% de productividad. Según Brown, el comportamiento del líder puede interaccionar con otros factores igualmente importantes.
  
Enfoque interaccional: este modelo surge como remedio a juntar todas las anteriores. Fue propuesto por Fiedler (1972) pero Brown lo incluyó en su clasificación. Dicho enfoque argumenta que tanto el tipo de actitud del líder como su conducta, serán más efectivas cuanto más favorable sean la situación y la tarea. El mismo autor que acuñó esta teoría también argumenta que en caso de conflicto entre las características del líder y la situación, será más fácil modificar la situación que la personalidad del líder. Contrariamente Vroom y Yetton, (1973), afirmaron que los líderes cambian su conducta  y se adaptan fácilmente según las necesidades de la situación.

En resumen; el líder ejerce una función de grupo y ejerce un proceso de influencia. Dependiendo del grupo que se forme, habrá diferentes tipologías de líder, no estando aquí todas descritas. En referencia a las características del líder, hay varias teorías y diferentes enfoques. La que causó más importancia en un primer momento fue la posición personalista, donde las características personales del líder son las que mandan, pero esta no es la única opción. La situación, la conducta que toma y las tareas que se realizan también son importantes. Las investigaciones siguen creciendo.




“Desde la hora de su nacimiento, algunos hombres están señalados para obedecer y otros para mandar”
(Aristóteles)

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