CHISMES Y "COTILLEOS"; FUNCIÓN SOCIAL




La televisión, las revistas, los periódicos… comentan sin cesar la vida personal de ciertas celebridades. Sin conocerlos de cerca, sabemos más de sus vidas que la del vecino. No hace falta estar atento a los que haceres diarios de estas personas para saber cual es el último espectáculo al que acuden o la última pareja que conquistan ya que los medios de comunicación ya se ocupan de hacérnoslo llegar por una vía o por otra.

Evidentemente sí que hay, quien sigue de cerca a todos estos personajes (mucha gente), a través de diferentes canales de comunicación y me parece curiosa la “necesidad” de muchos al querer saber todos y cada uno de los detalles de dichas celebridades. Probablemente, toda esa información sirva luego para temas de conversación en un café de tarde o en una comida de domingo y uno se llega a sentir verdaderamente raro cuando no participa de este tipo de “chismes”.

No me adentraré en el contenido particular de cierto tipo de programas de TV o en la multitud de revistas que comentan la vida ajena y no lo haré, en primer lugar porque es un tema del cual ahora no corresponde hablar y en segundo lugar porque éstos se dirigen a un público determinado y que sin duda funcionan por “oferta y demanda”.

Lo que sí me interesa es saber la función que tienen en la sociedad. Los chismes, la crítica fácil y el “cotilleo” existen en demasía y mi inquietud aquí es desentrañar ¿por qué los necesitamos? ¿Por qué estás fuera de lugar cuando no te interesan? Y ¿por qué resultan tan importantes de comentar cuando la gente se reúne?

Según varios investigadores; los chismes tienen una función beneficiosa para la sociedad en general y para el individuo en particular. Dunbar (1996) afirmó en una de sus investigaciones que el “chisme” forma parte de los dos tercios de toda nuestra conversación humana. La gente se reúne y le gusta hablar de la vida de los otros pero lo más importante y que ha sido corroborado por otros autores es que el chisme tiene un significado evolutivo y su función principal es la de construir y mantener las relaciones sociales. (Fox, 2001). Según este último autor, solo un 5% de los chismes son para menospreciar o tienen un objetivo malicioso para quien los comenta, el resto invitan a la discusión y sirven para la interacción.

Por otra parte, según Robin Dunbar, profesor de la Universidad de Liverpool y reconocido investigador acerca de los chismes, el lenguaje evolucionó gracias a ellos ya que facilita el contacto de unas personas a otras y su función es la de reforzar los valores, crear alianzas y clarificar el estatus social. También sirve para crear opinión y dar paso al diálogo.

En conclusión y según los autores; los chismes, sirve para mantener relaciones, resolver conflictos, influir en los demás, incluso delatar a quien no sigue las normas sociales. Es muy importante en la cohesión social y según indican, estimula la producción natural de endorfinas, que actúan como analgésicos naturales (Fox, 2001) haciendo que nos sintamos más felices.

Parece que “cotillear” aporta ventajas. Sea o no sea así, a mi modo de entender, la distribución de todo este tipo de contenidos por parte de los medios de comunicación y por parte de la sociedad trae otro tipo de consecuencias y éstas son los “mensajes implícitos" que llegan sobre todo a adolescentes; mensajes que se basan en la cultura del "NO esfuerzo" Me preocupa oír “papá, yo quiero ser como…” (Sírvase de cualquier nombre que no aporte más que popularidad gratuita).

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