"APRENDIZ DE TODO Y OFICIAL DE NADA": CUANDO SE SABE TODO, ACERCA DE TODO.





"Yo no creo que la depresión exista. Uno está mal porque quiere..." comenta Luis en un grupo de amigos. Su formación nada tiene que ver en salud mental, pero él opina.

“Sin duda, el teléfono "X" es el mejor del mercado"  le rebate María a Cristina, cuando esta última es ingeniera de telecomunicaciones.

"Es falso que haya crisis. El que quiere trabajar, trabaja" agrega Raúl en una comida familiar.


Opiniones. Desde la ignorancia, desde la sabiduría popular, desde el desconocimiento convencido, pero siempre creyendo que todo se sabe. Verdaderamente, todos manifestamos nuestro criterio y al hacerlo creemos que estamos en lo cierto. Con más o menos razón, con más o menos argumento, pero lo que está claro es que no dudamos al exponer nuestras convicciones. Debatir (que no discutir) es positivo para la relación social. Promueve la interacción interpersonal, sostiene vínculos y refuerza el aprendizaje. Intercambiar puntos de vista y polemizar de manera constructiva, es una condición muy humana y aventajada.

Ahora bien, por otra parte también es muy común encontrar sujetos, con tendencia a ser "especialistas" en cualquier materia. Comúnmente estas personas, son tildadas de "sabiondas" o "sabelotodo". A oídos del interlocutor, parece que todo lo sepan y cuando se las intenta refutar, no solo oponen mucha resistencia, con sus creencias rígidas y limitadas sino que además, no dan paso al diálogo ni al aprendizaje. "Esto es así (para mí) y no hay más que hablar, o hablemos pero no me vas a convencer". Al contrario de lo dicho anteriormente, donde el debate produce enriquecimiento, aquí queda patente la creencia cerrada y la baja capacidad de autocrítica. Conceptos que tienen que ver con la autoestima y la seguridad personal. ¿Puede alguien afirmar rotundamente que la depresión no existe? ¿Mi teléfono es el mejor del mundo, y con ello autoafirmo mi decisión al comprarlo? ¿Realmente no hay crisis en este país?

Sin duda, todos necesitamos sentirnos bien con nosotros mismos pero también necesitamos desarrollar sentimientos de pertenencia al grupo social. Una persona que "cree saberlo todo" puede estar utilizando un mecanismo de integración dentro de su grupo de iguales. Sentirnos parte del entorno, es necesario y para ello, podemos estar haciendo uso de diferentes estrategias para sentirnos dentro del mismo. La autoestima aquí, también juega un papel importante.

Una persona con una gran autoestima, puede tener más capacidad de introspección y darse un margen de error. Puede recapacitar con mayor facilidad y estar abierto a la aceptación de otros puntos de vista, así como más capacidad para revisar sus propias creencias de manera constructiva. Por el contrario, una persona con una autoestima más baja y con menor tolerancia a la frustración, puede tener más dificultad en aceptar otras creencias distintas a las suyas.

"Que atrevida es la ignorancia" dicen por ahí. Hablar desde el desconocimiento nos deja desnudos, ante muchos ojos ajenos. Ser reticente a aceptar diferentes puntos de vista nos impide desarrollar el aprendizaje y nos hace mantenernos mentalmente rígidos. Contrariamente, tener la capacidad de revisar nuestras opiniones y creencias, tener capacidad de autocrítica y aceptar que podemos estar equivocados, no solo es constructivo, sino que además nos ayuda a crecer, a aprender y a tener vínculos más sanos y más constructivos. Hablando de todo un poco...cuando en realidad, saber escuchar es más difícil que saber hablar...imponer nuestra opinión es hacer " oídos sordos", callar o modificar, significa a veces instruirse.

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