¿QUÉ ES EL PENSAMIENTO MÁGICO?





“Sé que suspendí el examen porque no llevaba mi bolígrafo preferido”.

“Voy a apostar por el número 3, sino sale es porque el premio no era para mí, porque todo lo bueno que me sucede conlleva este número”.

“Si el día que me asciendan en la empresa llevo algo de color rojo, es que ascenderé continuamente en esta empresa, sino es que solo me ascenderán una vez”.

“me pasa todo esto que me pasa porque alguien me ha echado un mal de ojos, porque está claro que no puede ser que yo tenga tan mala suerte”.


Hace unas semanas escribí sobre la superstición, la suerte y la mala suerte Hoy quiero hablaros de algo relacionado; se trata del pensamiento mágico. En los ejemplos arriba expuestos tenemos un tipo de pensamiento de estas características. Pensamientos que escapan a la lógica pero que “nos sirven” para defendernos y justificarnos ante algo que no controlamos, ante algo de lo que huimos responsabilizarnos y ante algo que no queremos acabar de decidir por nosotros mismos. De este modo ingeniamos creencias que nos apaciguan.

¿Suspendemos un examen por no llevar un bolígrafo determinado? ¿Realmente todo lo bueno que vaya a sucedernos depende de un número? ¿Mis competencias laborales estarán establecidas por llevar un color específico? ¿De verdad nos pasan cosas malas porque hay alguien detrás que nos maldice? Con total probabilidad no, pero a veces nos resulta alentador pensar así. Todo tiene su explicación, incluso el hecho de razonar de esta manera.

Como puede verse el pensamiento mágico es antagónico al pensamiento lógico. No atiende a fundamentación empírica ni sigue la relación causa –efecto. Discurre en supuestos no justificados y la persona cree que sus ideas o acciones pueden influir en diferentes acontecimientos, bien porque los provoca o bien porque los provee.
Ciertamente el ser humano busca protegerse del dolor. Cuando sucede un hecho que es lacerante, el sujeto busca una explicación que lo justifique, lejos de sí mismo y con la esperanza de encontrar el serenamiento. Esto explicaría por qué las personas utilizan este tipo de razonamiento.

¿Las ventajas? Proporciona satisfacción a corto plazo. Siempre es mejor pensar que lo que nos pasa es responsabilidad del destino y no de nosotros mismos. Asumir por ejemplo, que no hemos estudiado lo suficiente y por eso suspendemos el examen es menos tranquilizador que echarle la culpa a otro motivo. La desventaja es que a largo plazo si sostenemos estas creencias, también nos alejamos de la responsabilidad de reparar en ellas y cambiarlas. El pensamiento mágico nos aleja del esfuerzo de promover variaciones a aquellas conductas que dependen de nosotros mismos. Por otra parte, cabe decir que el pensamiento mágico reiterado puede llevar al trastorno obsesivo compulsivo.


En resumen; el pensamiento mágico es creer que tus pensamientos afectan directamente a la realidad. Es como convertirse en mago y hacerse un Dios ante una situación determinada. “pasará esto o aquello, en función de lo que yo piense o de cómo actúe”, “lo que está sucediendo es porque yo lo he pensado así o lo he evitado de tal manera” Beneficios a corto plazo para encontrar explicaciones y resguardarnos del dolor. Necesitamos entender lo que sucede. ¿Realidad o proyección…?

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