Cuenta la mitología griega que Narciso, conocido por su belleza, rechazó el amor de Eco y ésta se consumió quedándose sin voz. Némesis, diosa de la venganza castigó al hermoso joven a enamorarse de su propia imagen reflejada en una fuente. Al no poder separarse de sí mismo y en su propia contemplación se lanzó a las aguas, donde murió y donde creció una linda flor; el narciso.



Del mito a la Psicología, donde nos encontramos con un individuo que vive enamorado de y para sí mismo. El trastorno narcisista de personalidad se caracteriza por un patrón general de comportamiento y/u imaginación donde prima la grandiosidad. Empieza al inicio de la edad adulta y se manifiesta con una imperiosa necesidad de admiración y falta de empatía. La clasificación diagnóstica del DSMIV postula que para determinar este trastorno deben darse cinco o más de los siguientes criterios:

  • Grandioso sentido de la auto importancia. Sin haber logros, espera ser reconocido como superior, exagerando sus capacidades.
  •  Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez o amor imaginarios.
  •  Cree que es especial y único y que sólo puede ser comprendido, así como sólo puede relacionarse con personas o instituciones tan especiales como él o de su mismo status.
  • Exige una admiración excesiva.
  • Pretencioso en exceso. Tiene expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  • Explotador de sus relaciones; saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Carece de empatía; es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Frecuentemente envidia a los otros o cree que éstos le envidian a él.


En este tipo de sujetos, hay una sobrevaloración excesiva dirigida más hacia el sí mismo que hacia los demás. Su arrogancia está patente cuando creen que deben ser servidos por los demás y cuando creen que han de ser tratados como seres especiales y superiores. Puede observarse su grandiosidad a través de su apariencia física y su forma de actuar. Son optimistas y experimentan bienestar en su día a día, con gran sentido del humor. Se presentan relajados, amables y encantadores, siempre y cuando no excaves en su más profundo “yo”, donde pueden sentirse vacíos, heridos e irritados. Este tipo de personas poseen gran imaginación y gran capacidad para fantasear sobre su propia belleza, ajustándose poco a la realidad incluso mintiendo para no perder sus ilusiones.

Con toda esta descripción nos preguntamos ¿Qué ocurre entonces cuando no se consigue el éxito? ¿Cómo gestionan las críticas externas? El narcisista está convencido de que es y merece ser superior, así que cuando se instala el fracaso este es rechazado por sus fantasías, donde se vuelve todavía más hacia sí mismo y donde obtiene su propia comodidad y consuelo. Cuando aparecen las críticas, es fácil que el narcisista utilice la proyección como mecanismo de defensa, acusando a los demás de sus problemas.

Ellos buscan no depender de nadie, más sin embargo sus parejas podrán ser muy dependientes, mostrando la admiración hacia un ser que se cree casi, casi divino. Hay no reciprocidad en sus relaciones interpersonales, siendo siempre ellos primero y el centro. Esto hace que cuando surgen conflictos no haya necesidad de auto cuestionarse ni ningún esfuerzo por cambiar.





A nivel clínico, este trastorno comparte rasgos con otros trastornos de personalidad como son el histriónico-narcisista y el narcisista-antisocial. En cuanto al tratamiento cabe decir que es habitual que el narcisista no esté muy dispuesto a buscar terapia de forma voluntaria. Su ego no les permite verse en el rol del paciente. La distancia terapéutica y la resistencia a la exploración de uno mismo serán características comunes halladas en la intervención.

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