CÓMO EVITAR QUE TU JEFE TE HOSTIGUE






El problema con los superiores que recurren al ‘bullying’ es que suelen adular a los mandos altos; si los denuncias, o incluso demandas, quizá salgas perdiendo, pero no significa que estés indefenso.


Cuántos de nosotros no hemos dicho alguna vez "Mi jefe es una pesadilla". Trabajar para alguien que constantemente critica todo lo que hacemos, que hace comentarios sarcásticos y hasta nos suelta uno que otro insulto irrepetible es más que difícil.

Si además nos hace trabajar extra porque las cosas se le ocurren en el último minuto y después nos culpa de "perezosos" ante sus superiores... es un sinvivir. ¿Qué hacer si queremos continuar y ascender en la compañía? ¿Hablamos con la persona que está por encima del jefe? ¿Nos callamos?

Si tienes un jefe así, estás ante el clásico matón de la oficina, alguien que repetidamente recurre al "abuso verbal, conducta amenazante, intimidación o humillación" así como al "sabotaje que impide que realices el trabajo" (¿recuerdas esos súbitos cambios en el plazo de entrega?).

La definición que acabo de dar proviene del Workplace Bullying Institute (WBI), una organización sin ánimo de lucro que investiga y capacita en temas de hostigamiento laboral. Tu problema no es inusual: cerca del 50% de los trabajadores estadounidenses reportan haber sido acosados por alguien en el trabajo o haber presenciado en el trabajo cómo se maltrataba a otra persona, de acuerdo a un sondeo elaborado el año pasado por el WBI y aplicado a 4,210 adultos. 

Otro estudio realizado el mes pasado por el sitio laboral CareerBuilders reveló que 27% de los empleados estadounidenses han experimentado alguna forma de acoso en el trabajo. La gran mayoría "nunca confrontó o reportó" al agresor.

El informe del WBI muestra que cerca de tres cuartas partes (72%) de los acosadores o "matones" (bullies en inglés) son jefes, y una de las razones por las que su conducta no tiene consecuencias es porque, en la mayoría de los estados, abusar de los empleados no es un acto ilegal a menos de que el maltrato se base manifiestamente en la edad, el género, la raza o la religión. De allí que la situación evada los radares de los departamentos legales y de recursos humanos de las empresas.

Eso, sin embargo, está cambiando. Hasta ahora, 21 entidades de Estados Unidos han aprobado leyes contra el acoso laboral, y más de 11 estados están considerando medidas judiciales.

Pero volvamos a tu caso: si vives en un lugar donde el bullying o acoso laboral no es ilegal, demandar a tu jefe quizá no sea la mejor solución. Tampoco lo es quejarte con su superior, si es que hay una persona que está por encima de él (o ella). Para empezar, tu jefe encaja en el perfil del que adula a los de arriba y ofende a los de abajo, y procura causar una buena impresión a los altos jefes.

"Los matones se introducen en las compañías disfrazados de individuos muy cualificados que ofrecen alto rendimiento", explica Gary Namie, responsable del WBI. En otras palabras, seguramente tú seas percibido como alguien más indispensable que él. Esa es quizá la causa de que en el estudio de 2007 conducido por el WBI el 53% de los empleadores no hicieron nada cuando un trabajador reportó a un jefe acosador. Y en el 24% de los casos la persona que se quejó fue despedida.

¿Qué hacer entonces? Primero, como quieres continuar en esa compañía, comienza a buscar oportunidades (o si pueden darse pronto) para que te reubiques en otro lugar fuera del alcance del hostigador. Conoce a gente de otras áreas de tu empresa donde podrías trabajar, y mantente informado de las vacantes laborales. Sólo saber que no trabajarás para ese jefe toda la vida puede ayudarte a soportarlo.
Namie, quien también co-escribió el libro "The Bully at Work: What You Can Do to Stop the Hurt and Reclaim Your Dignity on the Job", ofrece otros tres consejos para proteger tu integridad mental -y estomacal- del jefe matón:

1. Ignora los berrinches. Una forma de mantenerte sereno cuando tu jefe comience a gritar es repetir un mantra en tu cabeza, como "Ignora la ira. No es tuya". Otra forma de abordarlo es "sencillamente pensar en algo de la apariencia física de tu acosador que más te parezca risible", sugiere Namie. Centrarte en su cómico corte de pelo o en sus grandes orejas "puede ayudarte a mantener la calma" porque "no lo estás tomando demasiado en serio".

2. Evalúate objetivamente. Los matones son muy hábiles para saber exactamente cómo "hacerte sentir incompetente o que no vales nada", comenta Namie. "Cuando uno sufre críticas constantes que atacan tanto tu trabajo como tu valía, es difícil no creer que tienen razón".

Para contrarrestar ese efecto, necesitas a un buen amigo o un aliado respetado en el trabajo "que pueda ayudarte a determinar si algunas de esas críticas son útiles para tu trabajo. Cuáles son válidas, cuales son erróneas, mal informadas, mal intencionadas o simplemente infundadas".

3. Recluta simpatizantes. Si hay otros colegas que también son hostigados por tu jefe, intenta sondearlos sobre el problema, aconseja Namie. "¿Están dispuestos a participar juntos en una lluvia de ideas sobre posibles formas de mejorar la situación, sin que haya uno que se enfrente solo al jefe?"

Namie advierte que, incluso contando con un grupo de colegas acosados, posiblemente no podrás transformar la conducta de un jefe matón. Después de todo, le ha funcionado muy bien esa actitud. Pero al menos, en el grupo unos a otros se dan apoyo moral para aguantar hasta el día en que no trabajes más para ese tipo.

Buena suerte!!!

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