“HOY ME HE LEVANTADO LLENO DE ENERGÍA”...... ¿Qué le pasa a nuestra energía psicológica?







Hoy me he levantado lleno de energía” decimos, algunos días por la mañana. Otros en cambio, todo y habiendo descansado, nos sentimos vacíos de esa fuerza que genera el impulso, y nuestra concepción es totalmente opuesta. Un “hoy no tengo energía” se apodera de nosotros con insensatez. En otro campo pero del mismo modo, hay gente que parece quitarnos todo el acicate habido y por haber y sin ir más lejos sentimos que “esa persona nos roba el ánimo”. Contrariamente hay otros individuos que nos dan vigor, brío y resistencia. ¿Qué es entonces la energía psicológica? ¿Qué nos la quita? ¿Qué nos la recompone? Y ¿Qué o quién nos la prolonga?

De manera muy breve podemos decir que la energía es una capacidad, una fuerza y que su poder lleva a la acción física o mental. Desde el punto de vista psicológico, podemos entenderla entonces como una motivación. Esto es; si nos sentimos enérgicos actuamos con ánimo de logro. Si por el contrario nos sentimos sin esa fuerza, nos invade el tedio y la desgana. Pero ¿cómo se explica esto desde la psique?

La escuela psicoanalítica pone énfasis en el desarrollo de la energía mental. Ésta es considerada el propulsor de la vida psíquica (como transformación de la energía física) Ello quiere decir que todo acto que ocurre en la psique se da gracias a esa energía. Es interesante la visión de Jung, quien postula que la energía engendra los procesos psíquicos y a su vez está regida por el principio de los opuestos (paz-guerra, amor-odio, frío-calor…). Es decir; el conflicto que opera en la persona genera la energía psíquica y contra más opuestos sean los contrarios más energía psíquica existe.

Lo relevante de su teoría son los “movimientos” que otorga a dicha energía psíquica. Hay dos; los de progresión (que van del inconsciente hacia el mundo exterior) y los de regresión que van de la conciencia hasta el inconsciente. Si avanza hacia fuera habrá jubilo, si retorna, es porque habrá dolor y será reprimido. Esta hipótesis me parece acertada y se asemeja a lo que nosotros denominaríamos energía (como motivación) y desgana como tedio.

Por otra parte, los seres humanos somos materia, o sea que también nos cargamos de energía y la transmitimos. Quizás esto explicaría la razón por la cual alguien es capaz de absorbernos intensamente sin si quiera ser conscientes a veces de ello. Las quejas recurrentes, los autoreproches, las discusiones, las indecisiones reiteradas, y la autoexigencia desmedida, la ira, el rencor y el miedo también nos roban energía.

Contrariamente; ¿Qué nos la sostiene o la refuerza? Descansar, no postergar, escuchar a tu cuerpo, pensar en positivo, perdonar, amar, reír, compartir, quererse y autorespetarse, llevar una alimentación adecuada, alejarse de los tóxicos y ser coherente con uno mismo no solo nos lleva a la paz y satisfacción sino que también nos proporciona energía psicológica.







Ciertamente hay un componente físico. Si estamos cuatro días sin dormir nuestra energía será inexistente pero refiriéndonos a la parte más psicológica lo que está claro es que la energía nos da impulso para actuar y en consecuencia para sentirnos mejor. La ausencia de la misma nos lleva al cansancio, la inapetencia y a un estado anímico menos eufórico. Si proyectamos hacia fuera expresamos y sacamos, si engullimos hacia dentro nos bloqueamos. Del mismo modo, si alguien nos trae la dicha, nuestra energía se contagia de buenas vibraciones y si alguien te absorbe, nuestra fuerza decae. Ríe, enamórate de lo bueno, perdónate, aliméntate sano, minimiza lo malo, no exageres lo negativo, aléjate de lo que te intoxica… en definitiva llénate de vida y mantendrás siempre un dinamismo beneficioso.

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