"TERRIBILITIS, NECESISTITIS, INSOPORTANTITIS Y DEBITITIS": EL VENENO DE NUESTRA VIDA EMOCIONAL.






Las cosas, no son como son, son como somos”



Esto es; suceden per se (por sí mismo), pero la manera en la que las vivimos viene dada por nuestra única y personal interpretación. Mientras que para una persona, que la echen del trabajo, puede implicar el fin del mundo, para otra puede suponer una oportunidad de crecimiento y con ello montar por ejemplo, un negocio de manera autónoma. ¿Qué está bien o qué está mal? Lo determinan nuestras creencias. Ahora bien, existe en el ser humano una tendencia a pensar en extremos; “esto es fantástico u horrible”, “esto es catastrófico o genial...” y a nuestra mente le cuesta pensar en términos medios, serenarse y no dramatizar. Ante los atolladeros de la vida, a menudo nos ahogamos emocionalmente, debido a nuestra manera de pensar. !Socorro! Se impone el neuroticismo y la intoxicación cognitiva está servida.

La autoría de estas conclusiones corresponde al gran Albert Ellis, padre de la TREC (terapia racional emotiva comportamental), quien apuntaba que las personas, somos en parte responsables de la perturbación de nuestros sentimientos generados por nuestros pensamientos y que bajo esta responsabilidad también disponemos de recursos para modificarlos. Reconozco que la obra de este célebre psicólogo no solo me admira, sino que me ha ayudado en mi práctica profesional y personal para entender que lo más peligroso siempre se alberga en nuestra mente y no fuera de ella. En su gran labor terapéutica, Ellis comprobó reiteradamente cuales eran los hábitos mentalmente insanos, que nos envenenan. Son dignos de mención y como tal, me permito explicároslo en su nombre.

Terribilitis: Me encanta el término. Supone una de las distorsiones cognitivas más comunes. Ocurre cuando evaluamos una pequeña adversidad como terrible, horrorosa y catastrófica. Nuestro discurso interior nos dice que eso es lo peor que puede sucedernos y a partir de ahí desatamos un bucle potente de creencias y pensamientos que nos llevan al tedio, la angustia, incluso a la desesperación.

Necesistitis: Mi preferida. Esto viene dado por la manera en la que CREEMOS que debemos ser nosotros, los demás y las cosas que suceden. Parece que tenemos claro lo que NECESITAMOS y lo vivimos justamente como una necesidad que cuando no se cumple devuelve frustración e insatisfacción. Se basa en necesidades materiales y no materiales. A menudo nos olvidamos de que la vida no se ha de dar de una determinada manera y que tampoco somos responsables de cómo actúen los demás. Cuando hay discrepancia entre lo que creemos que necesitamos y la realidad nos enfadamos y sentenciamos.

Insoportantitis: La que considero más difícil de lidiar. La creencia errónea de lo que puedo o no soportar. Ante una situación que no aceptamos y nos duele aparece este juez sin piedad; “esto no lo soporto”. Cuando la causa del malestar nos invade, corremos a liberarnos porque nuestra mente nos ha impuesto con nuestros pensamientos la Insoportantitis.

Debititis: La que genera más fuente de ansiedad y neurosis. ¿Se han fijado como formulamos interiormente nuestras metas la mayoría de las veces? No como deseos, sino como imposiciones. “Debo ser feliz, la vida ha de ser así, deben tratarme de esta manera,...”  Vivimos con imposiciones, que Ellis denominaba la “tiranía de los deberías”. Cuando vivimos bajo el influjo de “tengo que, debo...”  estamos implantando a nuestra felicidad una obligación que debe cumplirse sí o sí. De lo contrario generamos un látigo interior que nos castiga.



En resumen; la Terribilitis, la Necesistitis, la Insoportantitis y la Debititis, son las encargadas de envenenar nuestra vida emocional. Nos sentimos tristes, ansiosos, desesperados por nuestras exigencias cognitivas. Sucede algo y tenemos la tendencia a catastrofizarlo. Deseamos algo y nos imponemos necesitarlo. Ante una situación que desaprobamos lo traducimos a una situación insoportable y en vez de elegir lo que anhelamos funcionamos con el imperativo del “debe ser”. Albergamos hábitos de pensamientos insanos y torturadores. Hay quién me cuenta que el mundo está contra él. El mundo está ahí pero los que boicoteamos nuestra vida interior somos nosotros. A menudo pensamos que es el exterior el que tiene que cambiar, quitándonos la responsabilidad que nos corresponde. Validamos nuestras creencias pero ¡créanme! Es posible cambiarlas.












“Amargarse la vida es facilísimo, lo hacemos constantemente”


(Albert Ellis)

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