LOS MITOS Y FALSAS CREENCIAS MÁS COMUNES SOBRE EL AMOR






El amor es…, amarse significa..., si alguien te quiere...”


Son frases típicas y tópicas que contienen citas ideales sobre el amor. Y es que ¿quién no ha intentado alguna vez definirlo? El amor es tan potente en nuestras vidas que ha marcado la historia de la humanidad, que está siempre presente en nuestro crecimiento, que se expresa a través de cualquier arte y es el sentimiento más universalmente compartido. En definitiva; el amor con sus diferentes formas y variantes es el rey del sentir, de la conmoción y del afecto pero también es el amo del misterio en nuestras relaciones e interacciones con los demás. Sin él pocas cosas tendrían sentido y es por eso que el ser humano ha trazado y sigue trazando sobre él incontables definiciones, augurios y predicciones para entenderlo. Ahora bien; en su afán de protagonismo, el amor ha dejado plasmados mitos y creencias que han permanecido vigentes tras los siglos de los siglos. ¿Verdad o mentira? ¿Qué hay de cierto en algunas convicciones tan comúnmente conocidas?

Ciertamente hay muchos tipos de amor y muchas maneras de amar. De este modo, no es lo mismo el amor materno filial (que por cierto es el único amor incondicional que existe) que el amor a una pareja. De igual modo no ama más el que más expresa sus sentimientos que el que es más reservado y no siente la misma necesidad de expresarlos continuamente. Sí, los tipos y los modos son variopintos por lo tanto y para centrarnos aquí en aquellos mitos que rodean a este sentimiento tan capaz, hablaremos de los mitos del amor romántico, entendidos como un conjunto de creencias social y culturalmente compartidas sobre la manera en la que hay que sentir y vivir un amor de pareja.

El amor todo lo puede. ¿¡Cómo podemos darle tanta responsabilidad al amor?! Creer que el amor es omnipotente no solo es contraproducente para nosotros mismos, ya que nos exime del compromiso de tener que reparar en él cuando hay problemas, sino que además nos deja en una posición bastante egoísta. El amor por sí solo no puede nada. Una unión sana es aquella en la que dos personas toman la responsabilidad personal de compartir y no de acomodarse en que el otro(a) tome las riendas de todo. Esta falsa creencia puede llevar a la negación en los conflictos de pareja y a la dificultad de afrontamiento.

El amor y el enamoramiento son lo mismo. El enamoramiento es un estado finito en el que se da una revolución biológica y psicológica equiparable al de una adicción y donde se ensalzan las virtudes del otro(a) como si de un ser sacado de un mundo perfecto se tratara. Este estado termina y no es eterno. El amor es un estado perdurable donde se da la aceptación del compañero(a) sin negar las diferencias. Este mito es peligroso en cuanto que uno puede pensar que cuando el enamoramiento baja o cuando la pasión no está tan candente, se cree que ya se ha acabado todo y puede terminar abandonando la relación.

Si te quiere volverá. De nuevo dejamos en manos del otro(a) la responsabilidad de una relación de dos. Se tiene la creencia errónea de que la otra persona ha de volver cabizbaja y suplicando amor, solo por el hecho de que independientemente de lo sucedido no hay condiciones. Este mito va ligado al primero y también es peligroso ya que cierra una puerta a la introspección, al diálogo y a la comunicación. Una persona puede amarte y no volver por otras muchas variables.

Quien bien te quiere te hará llorar. Si bien como dice Walter Riso; “el amor no sólo se siente sino que también se carga y se soporta” y también es cierto que en una relación de pareja hay momentos difíciles, el amor NO ha de lastimarte. Quien bien te quiere no te hace llorar. Te respeta y no te hace sentir mal.
  
Existe tu media naranja. Para Platón fue una bonita manera de explicar cómo la raza humana era casi perfecta pero como teoría de que en algún lugar hay otro trozo hecho para nosotros nos deja de nuevo ante la posibilidad de fantasear en un ideal, alejándonos de nuestra realidad. Hay muchas personas a las que conocer y con las que se puede compartir una relación auténtica y duradera y no una sola persona especial hecha exclusivamente para nosotros.

En el amor hay que darlo todo. En el amor hay que dar, siempre y cuando no nos olvidemos de nosotros mismos. Pensar que lo hemos de dar todo hasta el punto de restarnos importancia a nosotros mismos no es sano. El otro(a) es importante y tú también. Ambos deben dar y recibir, así como mantener su amor propio.

Sin ti no soy nada. Esta falsa creencia va ligada a la anterior y puede ser igualmente peligrosa para el bienestar psicológico. Cada persona es única e individual. Vivimos por nosotros mismos, no para los otros. Sin una persona sigues siendo tú, aunque la pérdida pueda producir dolor.




En resumen; los mitos del amor romántico giran en torno a la idea de la pasión infinita, la omnipotencia del amor por sí mismo y el despojo de la personalidad propia. La realidad del amor se basa en la responsabilidad, en el respeto, en la comunicación y en la cooperación. Nunca llegaremos a alcanzar la definición exacta para este vocablo, pero sí podemos aprender que es lo que NO lo define.






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