¿Cómo lidiar con un jefe gritón?

Algunas personas reaccionan con ira ante el estrés, por lo que es necesario saber cómo reaccionar; guardar silencio, bajar la voz y repetir las ideas del interlocutor son algunas estrategias útiles.


La mayoría del tiempo, los jefes se encuentran bajo mucha presión y actúan de distintas maneras para liberarla. Pero ¿qué hacer cuando el líder de tu equipo grita en estas situaciones? A pesar de no ser abusivo o insultante, la respuesta emocional y ruidosa del jefe puede dejar estupefactos a los empleados y sin capacidad para responder de forma inteligente ante esta situación.
¿Cuáles son las opciones de un empleado para responder? ¿Debe contestar también a gritos o decir simplemente: "Llámame cuando te hayas calmado y hablaremos"?
En cualquier negociación, la persona que está dispuesta a alejarse, aunque sólo sea por un momento, tiene la mayor parte del poder. "Lo menos efectivo que puedes hacer es combatir emoción con emoción gritando de vuelta a alguien que está gritándote", dice Steven P. Cohen. "Si una de las partes es emocional y la otra permanece calmada, el impasible tiene mucho más poder". El truco es aprender a usarlo.
Cohen, presidente de la empresa de consultoría Skills Company y  autor de ‘The Practical Negotiator: How to Argue Your Point, Plead Your Case, and Prevail in Any Situation', señala que, si bien algunas personas usan los gritos como una estrategia deliberada para intimidar a los demás, este tipo de jefe suena más como "alguien que está fuera de control y necesita ayuda para aprender a lidiar con el estrés".
"También es posible que esté lidiando con problemas personales, fuera de la oficina, que afecten su comportamiento en el trabajo, pero no es tu trabajo ser su terapeuta". Así que, si sientes la tentación de intentarlo, no lo hagas.
En cambio, Cohen recomienda intentar una o más de estas tácticas:
1. No digas nada. "Sentarte allí con un rostro impasible o una expresión perpleja, en absoluto silencio, a veces es una buena manera de transmitir que lo que alguien acaba de decir -o, en este caso, cuán fuerte lo dijo- es ofensivo para ti", señala Cohen. Espera hasta que se quede sin 'vapor' y deje de gritar antes de continuar la discusión.
2. Explica con calma por qué sus gritos te molestan. Si sientes que tienes que hablar, podrías decir algo como: "Cuando alguien me grita así, es muy difícil para mí concentrarme. Siento como si realmente no no nos estuviéramos comunicando". Hay una remota posibilidad de que al señalar el problema lo avergüences lo suficiente como para que baje la voz, pero incluso si no es así, expresar lo que piensas te hará sentir menos vulnerable ante él.
3. Habla en voz muy baja. Un enfoque que Cohen ha visto funcionar a menudo es "hablar con una voz muy baja y despacio", dice. "Haz que te escuche, incluso hasta el punto en que te pida que hables un poco más alto. Esto puede ser eficaz por dos razones. En primer lugar, distrae al gritón de aquello que lo está estresando y desplaza su atención hacia el contenido de la discusión, donde pertenece, y, en segundo lugar, el enorme contraste entre su voz y la tuya podría hacer que te hable menos fuerte".
4. Reafirma lo que está gritando. A veces los gritones se calman cuando está claro que has entendido el punto que están tratando de enfatizar, dice Cohen. Así que, trata de repetirle lo que acaba de gritar, pero en tus propias palabras: "Si te he entendido bien, estás diciendo que tenemos que...". "Si consigues ir más allá de tu reacción visceral y escuchar la esencia de lo que tu jefe está diciendo, él podría estar revelando información importante", señala Cohen. Si es así, demostrar que lo escuchaste podría ayudar a que baje el volumen.
5. Prepara una solución antes de tiempo. Si sabes de antemano que ha sucedido algo que probablemente lo moleste, "no vayas a una reunión sin prepararte. Ten listas ideas sobre cómo hacer frente a cualquiera que sea el problema - idealmente que sean creativas y sorprendentes", dice Cohen. "Una sorpresa a menudo lanza fuera de balance a un gritón y le hace detenerse y considerar un enfoque que no se le había ocurrido a él. Una vez más, cuando presentes estas ideas, habla en voz baja. Después de un tiempo, podría captar la indirecta".
Dicho todo esto, Cohen piensa que tal vez, si has pasado mucho tiempo lidiando con una persona que grita, te fastidiarás del ruido al igual que sucede con los colegas más experimentados. "Si sabes que ésta es sólo la forma en que esta persona reacciona al estrés, y que no significa nada más, ¿por qué dejar que eso te moleste?", dice. "Recuerda que perder el control y gritarle a la gente le resta credibilidad profesional a él, no a ti". Y eso es cierto.

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